¿Necesidades Urgentes? Oración a Santa Eduviges para Pagar Deudas y Dinero YA
¿Necesidades Urgentes Oración a Santa Eduviges para pagar Deudas y dinero YA
“¿Sientes que las necesidades urgentes te están apretando tanto que ya no puedes respirar? ¿Sientes que las deudas son cadenas que te mantienen atado al pasado?
Hoy, esa presión se termina. En esta oración poderosa a Santa Eduviges, vamos a romper esos bloqueos para que el dinero y la provisión que tanto necesitas lleguen a tus manos YA.
No importa qué tan ‘apretada’ parezca tu situación hoy lunes; quédate conmigo, porque vamos a abrir las puertas de tu milagro financiero. Vamos a orar.”
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Oración a Santa Eduviges para superar necesidades económicas y atraer el dinero a la casa
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Santa Eduviges, querida, santa del pueblo sencillo y de la fe verdadera, nosotros llegamos ante ti con esperanza. Tú que fuiste fiel en cada paso, que ayudaste a tantos pobres y afligidos, míranos ahora. Sabes de nuestras luchas, de las cuentas, de las preocupaciones, de las noches mal dormidas, de los miedos silenciosos que el corazón carga. No pedimos fortuna vana, ni riquezas orgullosas. Pedimos la gracia de la providencia divina.
La bendición de tener lo necesario, lo justo, lo digno, la abundancia que desborda y aquello que permitirá a nuestra vida florecer con paz. Que los cielos se abran sobre nuestra casa, que el trabajo sea bendecido, los caminos se abran, las oportunidades lleguen y todo aquello que estaba bloqueado gane movimiento y llegue hasta mí en nombre de Dios. Santa Eduviges, intercede por nosotros.
Envía a nuestros hogares la tranquilidad material, la abundancia honesta, el alimento diario garantizado, los recursos para vivir con dignidad y prosperar con paz en el corazón. Que toda sensación de falta sea transformada en confianza. Que toda deuda encuentre solución. Que toda puerta cerrada vuelva a abrirse. Que el desánimo dé lugar a la esperanza.
Que la gracia venga en la medida de la voluntad de Dios y que ella no tarde. Y si es de la voluntad del Padre, que una bendición financiera llegue hoy mismo, ahora, en las próximas horas. Y que venga con suavidad, sin lucha, sin miedo, como cae la lluvia mansa que riega la tierra y hace nacer el pan.
Santa Eduviges, guía nuestros pasos, coloca en nuestra mente buenas ideas, en nuestras manos buenos trabajos y en nuestros caminos buenas oportunidades. Que jamás falte para nosotros aquello que permite vivir con serenidad y fe. Que la prosperidad que viene de Dios encuentre morada aquí, permanezca y se multiplique. Santa Eduviges amada, bendice nuestra casa, cuida de nuestra mesa, protege nuestras puertas. En este momento, recemos el Padre Nuestro.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Santa Eduviges Querida, a la sombra del Altísimo y bajo la luz del Espíritu afirmamos con mansedumbre y firmeza. Hoy no hablamos como mendigos avergonzados, sino como hijos que reconocen la herencia y ejercen la autoridad que nace de la fe. Hoy el corazón cambia la súplica angustiada por el decreto sereno y los labios dicen con claridad: “En nombre de Dios, yo llamo el sustento para dentro de esta casa. Yo abro puertas de trabajo. Yo convoco caminos de favor que traigan dignidad y paz. Si ayer la mente se inclinaba a pensamientos de falta, hoy ella se levanta vestida de esperanza.
Colocamos sobre la cabeza la certeza de la providencia como corona simple y firme, que no se muestra para exhibir poder, sino para recordar que el honor viene de Dios. Y con ese recuerdo, el pecho respira mejor, la columna se endereza. La visión mira hacia adelante y las manos antes cansadas reencuentran propósito”.
Pedimos que los ángeles del Señor tomen ahora sus posiciones alrededor de nuestra vida financiera, que guarden las entradas y salidas, que vigilen cada decisión, que aparten trampas, que silencien engaños, que expongan mentiras, que refuercen la verdad y que abran los caminos que fueron trancados por miedo, descuido o injusticia.
Si alguna corriente invisible apretó nuestro avance, que la lámina de la luz corte los eslabones, devolviendo al corazón el paso libre. Con humildad presentamos cada una de nuestras cuentas y preocupaciones, no como pesos que nos definen, sino como realidades que serán atravesadas, recibos que encuentran acuerdo, deudas que hallan resolución, cobros que se vuelven conversación, llamadas que se transforman en oportunidad y mensajes que llegan con buenas noticias. Y en medio de este recorrido, pedimos mansedumbre para no confundir prisa con milagro, ni ansiedad con dirección. Si en algún momento creímos que nunca da resultado, hoy sustituimos esa sentencia por una verdad más alta. Existe un cuidado que no falla.
Existe una puerta que se abre en el momento justo. Existe una mesa que se arregla cuando la fe sigue trabajando. Que la esperanza antes tímida encuentre ahora espacio para crecer. Que la valentía antes escasa se torne aire respirable. Que la paz antes visitante se vuelva residente. Declaramos con serenidad: lo retenido comienza a fluir. Aquello que fue perdido y puede ser recuperado encuentra camino de regreso.
Aquello que era bloqueo se vuelve aprendizaje y después paso. Porque la prosperidad que permanece no es ruido, es orden; no es ostentación, es coherencia; no es carrera, es constancia. Santa Eduviges, tú que conoces el dolor de la mesa vacía y el consuelo del compartir, restaura mi autoestima financiera. Que la vergüenza que nos silenció sea cambiada por humildad activa. Que la comparación amarga dé lugar a la gratitud que ve su propio camino. Si la mente aprendió trayectos de derrota, reedúcanos con senderos de confianza. Si la lengua memorizó frases de escasez, enséñanos a hablar en lo cotidiano.
Va a dar, va a llegar, voy a conseguir, estoy bajo cuidado. En lo íntimo, hacemos la travesía que sostiene las demás. Dejamos la identidad de quien pide migajas y aceptamos la identidad de quien se sienta a la mesa de la abundancia. Repetimos para que el corazón oiga: “No me falta lo necesario. El trabajo es bendecido. Las decisiones son iluminadas.
La providencia conoce mi dirección. Y si la duda regresa, ella encontrará puertas guardadas por centinelas de ángeles”. En el campo del espíritu, pedimos alineamiento entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Que los pensamientos no desautoricen las palabras y que las palabras no desmientan las acciones. Que las manos hagan lo que la boca declara y que la disciplina mantenga abierto lo que la oración abrió. Sabemos que los milagros aman los ambientes preparados. Limpia, Señor, lo que estorba. Arregla, Señor, lo que desordena. Sostén, Señor, lo que ya comenzó. Por fin, tomamos posesión con humildad de lo que ya es promesa. Una casa donde nunca falte lo necesario, un trabajo que dignifique, una rutina con paz y un futuro que no asuste.
Prometemos administrar con honestidad, repartir cuando sea posible, aprender cuando sea necesario, descansar cuando sea la hora y continuar cuando la vida pida un poco más. Que esta toma de posesión no sea grito, sino firma. No sea espectáculo, sino cimiento. No sea impulso, sino compromiso. Santa Eduviges, intercede para que este decreto permanezca en nosotros como riel de cada día. Que la mente blindada preserve lo que recibimos.
Que la valentía serena sostenga las elecciones correctas. Que la gratitud diaria mantenga la ventana abierta. Y que la providencia reconocida y bien cuidada se multiplique en silencio hasta que la casa entera respire alivio y la mesa cuente la luz del Espíritu Santo, asumimos ahora la postura de hijos y herederos y no más de mendigos en vos. Levantamos el corazón y la palabra para decretar que toda escasez que rondó nuestra casa cae por tierra y que la provisión honesta, suficiente y creciente encuentre en nosotros terreno fértil. Hoy declaramos: “El tiempo del miedo terminó.
El tiempo de la vergüenza se encierra. El tiempo de la espera sin dirección acaba. Nosotros entramos con reverencia y valentía en el tiempo de la providencia, donde el pan de cada día está garantizado y la paz reposa sobre la mesa”. Santa Eduviges, maestra en la caridad y amiga de los pobres, enséñanos a administrar con sabiduría lo que llega, a honrar cada centavo, a multiplicar el bien y a repartir sin culpa. Porque la prosperidad que viene de Dios no se vuelve contra el corazón, antes lo ensancha para amar. Si había puertas trancadas, pedimos que se abran por el favor divino.
Hoy, Santa Eduviges, consagramos nuestra mente. Que ninguna idea de fracaso encuentre hospedaje. Que ningún pensamiento de indignidad nos paralice. Que ninguna comparación tóxica robe la gratitud que sostiene el día de hoy. Danos enfoque, disciplina y una esperanza activa que se transforme en acción concreta.
Pedimos con humildad que los ángeles del Señor rodeen nuestras decisiones, iluminen nuestros pasos y resguarden nuestra casa de pérdidas, engaños, distracciones e inversiones erradas. Que cada documento firmado sea acompañado por prudencia y por paz. En la autoridad que la fe confiere, decretamos serenamente.
Nuevas oportunidades llegan. Cuentas antiguas encuentran camino honesto de cancelación. Lo que estaba retenido comienza a moverse. Lo que estaba perdido es encontrado. Lo que estaba olvidado es recordado a nuestro favor. Señor, que el sustento llegue sin dolor y sin atajo, pues no pedimos riqueza orgullosa, pedimos lo que es justo, trabajo digno, descanso restaurador, mesa abundante y corazón pacificado.
Santa Eduviges, ven como guía e intercesora. Siéntanos ante la realidad con ojos de esperanza. Muéstranos el próximo paso, la próxima llamada, la próxima puerta. Pon en nuestra boca palabras que abran caminos y silencien tempestades. Si la noche fue larga, que el amanecer traiga buenas noticias. Si el desánimo pesaba, que la valentía retorne. Si la ansiedad robaba el sueño, que la confianza lo recupere. Y si la culpa hablaba alto, que la misericordia calme. Hoy, en nombre de Dios, bendecimos nuestro trabajo como altar.
Bendecimos nuestras manos como instrumentos de providencia. Bendecimos nuestra casa como refugio de paz. Bendecimos nuestra cartera y nuestras cuentas como canales de orden, equilibrio y propósito. Recogemos las semillas de fe que ya plantamos en lágrimas y declaramos que ellas brotan en tiempo oportuno, no por la fuerza de nuestro brazo, sino porque el amor de Dios sostiene a quien lo busca
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Oración a Santa Eduviges para acabar con las deudas ahora mismo
Gloriosa Santa Eduviges, modelo de caridad, prudencia y justicia en el manejo de los bienes, tú que fuiste auxilio de los pobres y consejo de los afligidos por necesidades materiales, hoy me postro ante ti con el corazón oprimido y el alma llena de esperanza. Reconozco que mis fuerzas humanas se han agotado frente al peso de las deudas que me sofocan, y que necesito desesperadamente la intervención de la Divina Providencia, alcanzada por tu poderosa intercesión.
Con todo respeto y fe, coloco este anhelo intenso ante Dios, deseando días transformados por soluciones que superen todo cálculo humano, que traigan alivio, estabilidad y una paz que ahora me falta. Que tu presencia santa, Santa Eduviges, sea testigo constante de esta súplica silenciosa, reconociendo humildemente que toda posibilidad verdadera nace solo de la voluntad divina y que nada escapa a su mirada amorosa y soberana.
Suplico que Dios, por tu intercesión, vea mi intención con misericordia infinita y atención particular, observando cada detalle de mi camino, cada esfuerzo hecho hasta aquí y cada esperanza que habita en el silencio de mi mente. Que se despliegue sobre mí una providencia inesperada y maravillosa, algo que asombre incluso a quienes miran desde fuera, algo que transforme esta angustia en un testimonio tangible de cambio y restauración. Que los caminos para saldar mis compromisos se alineen de manera extraordinaria, que las combinaciones correctas de oportunidades y recursos aparezcan con claridad, y que cada momento de decisión esté acompañado por una serenidad que vence a la ansiedad.
Santa Eduviges, tú que viviste con un profundo sentido de justicia y administración sagrada de los recursos, intercede ahora ante el trono de Dios para que yo experimente soluciones claras, directas y prósperas. Que tu luz ilumine mi mente para encontrar las vías que aún no veo y que tus manos sagradas, simbólicamente, abran las compuertas de la abundancia divina sobre esta vida que clama por socorro. Pido con lágrimas de fe que toques el corazón de aquellos a quienes debo, facilitando negociaciones que parecían imposibles, paralizando toda injusticia y trayendo condiciones favorables para que pueda pagar, centavo por centavo, todo lo que es justo. Que el teléfono que antes sonaba con amenazas, ahora anuncie acuerdos bendecidos; que las cartas que llegaban con cobros, se transformen en oportunidades de rendimiento y trabajo honrado.
Transforma, oh Santa, mi escasez en un testimonio elocuente de superación, y que tu luz disipe para siempre la sombra de la insolvencia que ha querido instalarse sobre mi vida y mi familia. Santa Eduviges, defensora de la dignidad de los necesitados, alza tu escudo sagrado contra toda injusticia financiera y contra los lazos de los intereses abusivos, restaurando el equilibrio que me fue arrebatado. Clamo por tu sabiduría práctica para administrar con inteligencia el poco que tengo hoy, para que se multiplique como los bienes bien gestionados, rindiendo lo suficiente para el sustento digno, para el pago total de mis deudas y aún para la caridad con otros que sufren.
No permitas, amada protectora, que la falta de dinero sea motivo de humillación, vergüenza o desunión dentro de mi hogar. Que a través de esta oración ferviente, la armonía financiera sea restablecida como un cimiento inquebrantable. Que tu presencia poderosa aleje todo espíritu de desesperación y miseria, y que la justicia divina decrete desde los cielos mi libertad económica y el fin definitivo de este tiempo de pruebas severas.
Abre, oh Santa de la Providencia, las puertas de la abundancia que estaban trancadas por cerrojos que yo no podía abrir. Haz que los recursos necesarios lleguen de fuentes lícitas, inesperadas y bendecidas: oportunidades de trabajo extraordinario, rendimientos olvidados, generosidad oportuna, o cualquier medio que tu sabiduría y el Cielo dispongan para mi rescate.
Yo creo firmemente, Santa Eduviges, que el Señor es el dueño de todo el oro y la plata, y que a través de tu valiosa intercesión Él puede mover circunstancias, ablandar los corazones más endurecidos y crear salidas donde la lógica humana solo ve callejón sin salida. Que el dinero preciso para mi liberación total llegue de forma rápida, lícita y sorprendente, dejando claro a todos que quien confía en Dios y en sus santos nunca queda abandonado en la hora de la angustia. Recibe, mi amada intercesora, esta plegaria que brota de un corazón contrito y lleno de esperanza.
Transforma mi lamento en un cántico nuevo de victoria y gratitud, porque siento en el alma que el peso comienza a ser retiado de mis hombros. Te agradezco de antemano, pues sé con fe que ya estás trabajando en lo invisible, entretejiendo soluciones y preparando el terreno para la gran cosecha de paz que sucederá a esta larga sequía.
Mi corazón, antes oprimido por el miedo, se va llenando de una paz sobrenatural, de la certeza íntima de que mi causa ha sido escuchada y acogida en el Cielo. Descanso en tu promesa de auxilio y en la fidelidad eterna de Dios, sabiendo que a partir de este momento la Providencia divina fluye poderosamente hacia mí, trayendo el rescate financiero que con tanta fe espero. Ahora, con los ojos de la fe, visualizo mi liberación: veo cada deuda saldada, cada recibo marcado con el sello “CANCELADO”, disolviéndose en una luz dorada.
Me veo a mí mismo y a mi familia respirando aliviados, con el nombre limpio y la dignidad restaurada, planeando un futuro sereno. Declaro con la autoridad que da la fe: donde había escasez, habrá provisión abundante; donde había angustia, habrá paz duradera. Santa Eduviges, guía cada uno de mis pasos hacia la prosperidad verdadera y abre todos mis caminos financieros. Yo recibo el socorro divino ahora, y estoy seguro de que nada bueno me faltará. El Cielo ya se mueve a mi favor y mi milagro financiero se está realizando. En el nombre poderoso de Jesús, y con la intercesión amorosa de Santa Eduviges, encomiendo mi causa. Amén.
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Oración final para milagro financiero y visualizaciones
Poderosa Santa Eduviges, te pedimos, por la autoridad que Dios te ha concedido, que deshagas ahora todo lazo, toda trampa del enemigo que ata la vida financiera de este devoto tuyo. Rompe toda cadena de miseria hereditaria, todo voto de pobreza hecho por antepasados sin el conocimiento de la gracia, toda palabra de envidia y mal de ojo lanzada sobre los negocios, sobre el salario, sobre las manos de esta persona.
Que toda fuerza espiritual maligna que se alimenta de la deuda, de la escasez y de la angustia sea ahora reprendida y expulsada en el nombre de Jesús. Que la Sangre de Cristo, por tu intercesión, lave esta historia financiera y la purifique de toda contaminación espiritual que impide el fluir de la gracia divina. Decretamos la liberación inmediata de todo yugo opresor.
Pedimos, Santa Eduviges, que intervengas, para que exista un milagro financiero inesperado, que las puertas de negociación se abran de forma milagrosa, que los acreedores tengan el corazón tocado para perdonar intereses o incluso la deuda entera. Pedimos el milagro de la cancelación, que aquello que humanamente llevaría años para ser pagado sea resuelto ahora de forma divina, rápida y sobrenatural.
Santa Eduviges, amiga de los pobres y confidente de Cristo, entregamos en tus manos toda la ansiedad y todo el miedo. A partir de este momento, elegimos descansar en la certeza de tu intercesión. Dejamos de luchar con nuestras propias fuerzas y permitimos que el poder de Dios actúe a nuestro favor.
Sabemos que el milagro ya comenzó a suceder en el mundo espiritual. La orden para nuestra victoria financiera ya fue dada. Confiamos en tu prontitud, en tu eficacia para socorrernos. El corazón que estaba oprimido ahora se llena de esperanza. La mente que estaba confusa ahora se llena de paz. No tememos más al mañana, pues sabemos que el Señor de la providencia ya está cuidando de todo por tus manos benditas.
Y por eso, oh gloriosa Santa Eduviges, ya te damos gracias. No te agradecemos por lo que vamos a recibir, sino por lo que ya recibimos en la fe en este exacto instante. Te agradecemos por la deuda que ya está pagada en el mundo espiritual. Te agradecemos por la cuenta bancaria que ya está positiva a los ojos de Dios. Te agradecemos por la nevera que ya está llena. Te agradecemos por la paz que excede todo entendimiento y que ya inunda esta alma. Nuestra gratitud es la llave que mantiene abierta la puerta de la bendición. Gracias, Santa Eduviges, por escuchar nuestro clamor. Gracias por actuar con tanta urgencia. A ti nuestro honor y a Dios toda la gloria, hoy y siempre. La victoria es nuestra.
Ahora pido que entres en un nivel más profundo de fe. Ya no se trata de pedir, sino de ver y recibir. Mantén tu corazón conectado. Comienza a visualizar en este preciso momento lo que tu fe, activada por la intercesión de Santa Eduviges, está haciendo. Ve con los ojos del Espíritu cadenas gruesas y oscuras que ataban tus finanzas siendo partidas en dos.
Ve la figura de Santa Eduviges a tu lado con una llave de oro, abriendo una puerta pesada y oxidada. Detrás de esa puerta hay una luz fuerte, una luz de prosperidad, de paz, de alivio. Esa puerta es tu futuro financiero y está siendo abierta ahora. La oscuridad de la deuda se disipa y la luz de la riqueza divina comienza a brillar.
Mira ahora hacia aquel cajón o aquella mesa donde están las cuentas que te roban el sueño. Imagina una luz dorada saliendo de las manos de Santa Eduviges, tocando cada uno de aquellos recibos. Ve mentalmente, con toda tu fe, un sello grande apareciendo sobre ellos, escrito: “PAGADO”. Siente el alivio que esa imagen te trae.
Ahora vamos a sellar esta visión con el poder de tu palabra. Repite conmigo en voz alta o en tu corazón con autoridad divina: **Por la intercesión de Santa Eduviges, mis deudas están canceladas. Yo recibo la riqueza sobrenatural. El dinero viene a mí de formas esperadas e inesperadas. Yo no soy más un esclavo de la deuda. Yo soy libre por la gracia de Dios. Yo soy próspero. Mi casa es un lugar de abundancia. La escasez no tiene más poder sobre mí. Yo declaro que el ciclo de la miseria está roto en mi vida.**
Siente la fuerza de estas palabras, pues son decretos que el Cielo está oyendo. Tu voz, unida a tu fe, materializa el milagro. Y declara una vez más, con la certeza de quien ya tomó posesión: **¡El Cielo ya se está moviendo a mi favor! Santa Eduviges ya entregó mi causa en las manos de Dios. El milagro financiero es ahora. No es mañana, no es la próxima semana, es hoy. Yo acepto, yo recibo y yo tomo posesión de mi victoria financiera completa. Nada me faltará. El Señor es mi pastor y la providencia divina es mi realidad. El tiempo de la humillación acabó. Comienza ahora mi tiempo de honra, mi tiempo de testificar las grandes obras del Señor en mi vida. Yo soy un imán para las bendiciones financieras de Dios. ¡Está hecho! Amén.**
Respira hondo. Siente la paz que ha tomado posesión de tu ser. Aquella angustia que estaba en tu pecho, aquella opresión que robaba tu sueño, ha sido sustituida por la serena certeza de la victoria. Has hecho tu parte. Te detuviste, escuchaste, oraste y creíste. Ahora descansa. La batalla ya no es tuya. Fue entregada en las manos de la especialista en causas imposibles, Santa Eduviges, y en las manos del Dios todopoderoso, el dueño de toda riqueza. Tu súplica fue escuchada y el movimiento en el Cielo ya ocurrió. La transición de la deuda a la abundancia ha sido iniciada. Tu historia de humillación financiera terminó hoy.
Tu nuevo capítulo de honra y prosperidad divina acaba de comenzar. Guarda esta certeza en tu corazón. La providencia ya comenzó a actuar en los próximos días. Estate atento a las señales. Estate atento a las puertas que se abrirán, a las llamadas que recibirás, a las ideas que surgirán, al dinero inesperado que llegará. Dios actúa de formas misteriosas y tu bendición puede venir por caminos que jamás imaginaste. La orden divina ya fue liberada. La riqueza sobrenatural está en camino a tu casa y las deudas están siendo milagrosamente resueltas. No dudes en ningún momento. Aunque las circunstancias aún parezcan las mismas, tu realidad espiritual ha sido alterada y el mundo físico pronto se alineará con ella.
La victoria es tuya, en el nombre de Dios y por la poderosa intercesión de Santa Eduviges. Ve en paz con el corazón ligero y la certeza de tu liberación. Que la bendición de Dios Padre, el amor de Dios Hijo y la fuerza del Espíritu Santo estén sobre ti, tu casa y tus finanzas. Que Santa Eduviges sea tu protectora y tu guía en todos tus caminos financieros. Que el pan nunca falte en tu mesa, que la paz reine en tu hogar y que la prosperidad divina desborde en tu vida, hoy y para siempre. Tu bendición ya fue liberada. El milagro está en camino. La deuda terminó. Recibe tu victoria. Amén.
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Señales que la petición está siendo Atendida
- Señales Espirituales Interiores: Paz interior creciente, sueños relacionados con soluciones o con Santa Eduviges, disminución de la ansiedad, intuiciones súbitas sobre soluciones.
- Señales Prácticas Externas: Llamadas inesperadas con oportunidades, personas que ofrecen ayuda espontánea, descubrimiento de derechos a beneficios o restituciones, acreedores que ofrecen condiciones especiales de pago, aparición de pequeñas cantidades de dinero de diversas fuentes.
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Cómo Potencializar esta Oración
- Multiplicación de la Súplica: Enseñen la oración a familiares para que oren juntos.
- Ofrenda Progresiva: Si es posible, aumenten ligeramente la ofrenda para Santa Eduviges cada semana.
- Cadena de Devotos: Conéctense con otros devotos endeudados para orar unos por otros.
- Promesas Especiales: Hagan promesas específicas de cómo honrarán a Santa Eduviges tras la cancelación.
- Devoción Permanente: Comprométanse a mantener la devoción regular incluso después de la liberación.
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Oración de Gratitud tras la Cancelación
“Gloriosísima Santa Eduviges, mi gratitud es infinita por la intercesión milagrosa que liberó mi vida de las deudas que me sofocaban. Vos transformasteis mi desespero en alegría, mi prisión en libertad, mi vergüenza en dignidad. Prometo solemnemente nunca olvidar vuestra bondad, nunca más ser imprudente financieramente y siempre ayudar a otros devotos endeudados, compartiendo mi testimonio. Que mi vida transformada sea ejemplo de vuestra misericordia. Gracias, Santa Eduviges, por darme una nueva oportunidad de vivir con dignidad financiera. Amén.”


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